jueves, 9 de julio de 2015

Liberia II


1980. La Liberia de los americo siguió durante 133 años el modelo americano, sus instituciones reproducían virtudes y defectos de lo conocido e ignoraban a sus hermanos tribales. De pronto, algo oscuro y sangriento explotó. El odio y la violencia alimentada por el desprecio y enmascarada por el Juju desató ríos de sangre y la población inmovilizada por las imágenes multiplicadas por la televisión asistió incrédula a la masacre.


El experimento había fracasado por las mismas razones que Liberia había sido fundada. En realidad, de los 86 primeros pasajeros del Elizabeth, en el que algunos quisieron ver un nuevo Mayflower, solo 59 sobrevivieron los primeros diez años. Solamente los más hábiles, los que pudieron negociar para tener una propiedad, sobrevivieron. Hasta el uso de la fuerza se justificó para apropiarse de territorios sobre la costa y la desembocadura de los ríos. Tierra adentro las tribus, que fueron utilizadas como mano de obra barata para las empresas instaladas en la zona “civilizada" del país, incluso comprados y vendidos como esclavos.

Finalmente, Samuel Doe y Charles Taylor, juntos y sucesivamente en busca del poder, desbalancearon el equilibrio metaestable sostenido por negros educados a la usanza americana. El caos saltó de la oscuridad de la jungla a la endeble civilización y fue con tal fuerza que atacó a propios y ajenos. De pronto, Liberia había sido presa de sus instintos animales. Desataron las fuerzas oscuras del Juju y se volvió ingobernable: más de 250.000 personas asesinadas y cerca de 1 millón de desplazados fueron el saldo de esta reacción.

Los países de occidente intervinieron para iniciar un proceso para detener la guerra civil e iniciar un proceso de restauración. En noviembre de 2005, Ellen Johnson-Sirleaf que nació en la Liberia rural, fue elegida democráticamente como presidente y aclamada por ser la primera mujer jefa de estado electa de África.

Tres de los abuelos de Ellen eran liberianos indígenas, el cuarto era un alemán que se vio obligado a abandonar Liberia en 1914. Ellen Johnson-Sirleaf se graduó en África Occidental y luego se tituló en varias áreas de negocios y administración pública en Estados Unidos. De regreso a Liberia, Johnson-Sirleaf se involucró en la política, fue condenada por apoyar a Charles Taylor y al ser liberada se exilió en Nairobi, Kenia. Regresó en 1997 como economista del Banco Mundial y el Citibank en África y luego se presentó como opositora de Taylor. Él la acusó de traición a la patria.

Leymah Gbowee nació en la zona central de Liberia y tenía 17 años cuando fue a Monrovia a formarse como terapeuta. Eran los tiempos de guerra civil y trabajó con los niños que fueron soldados del ejército de Taylor. Rodeada por las imágenes de la guerra, Leymah se dio cuenta de que las madres eran un punto clave en el cambio necesario en la sociedad. Corría 2002 cuando con sus herramientas de trabajadora social y partiendo del lugar común de reunión de las mujeres, el mercado de pescado, Leymah unió a cristianas y musulmanas de Monrovia para generar una protesta de no-violencia basada en sus oraciones. Vestidas de blanco para simbolizar la paz, miles de mujeres se convirtieron en una fuerza política contra la violencia y contra el gobierno.

Bajo el liderazgo de Leymah, madre de seis hijos, las mujeres lograron forzar una reunión con el presidente Taylor, y obtuvieron la promesa de que asistiría a las conversaciones de paz en Ghana. Leymah encabezó una delegación de mujeres de Liberia a Ghana, el grupo llevó a cabo una protesta silenciosa fuera del palacio presidencial en Accra, dando lugar a un acuerdo durante las conversaciones de paz que, anteriormente, estaban estancadas. Las sombras de Osu Castle, el otrora gran mercado de esclavos y ahora palacio presidencial, se alargaban sobre la mancha de los vestidos blancos de las manifestantes al hundirse el sol en el Atlántico.

Las palabras de Leymah Gbowee y Confort Freemant, presidentas de las iglesias luteranas, resonaba en los oídos de Taylor: "En el pasado estábamos en silencio, pero después de haber sido asesinados, violados, deshumanizados, e infectados con enfermedades, y ver a nuestros niños y familias destruidas, la guerra nos ha enseñado que el futuro está en decir NO a la violencia y SÍ a la paz! No cederemos hasta que prevalezca la paz." Él supo que había llegado el fin de su reinado de terror.

Y cuando la presidenta de Liberia recibió el Premio Nobel de la Paz en 2011 quien estuvo a su lado fue Leymah Roberta Gbowee.

Leymah cree que su trabajo en Liberia es extrapolable a toda África: “Nuestra experiencia es un buen ejemplo de que las mujeres pueden ser impulsoras de la paz”. Ella es el personaje central en el documental titulado “Ruega que el diablo regrese al infierno”, usado como un instrumento de lucha en los conflictos de Sudán y Zimbabue, movilizando a las mujeres africanas para pedir paz y seguridad.

Un experimento de Estados Unidos en África.
Referencias:



http://www.aaregistry.org/historic_events/view/joseph-roberts-liberias-first-president    Ref: Centro Schomburg para la investigación de la Cultura Negra 1999 The Stonesong Press Inc. y la Biblioteca Pública de Nueva York, John Wiley & Sons, Inc. ISBN 0-471-23924-0
http://www.aaregistry.org/historic_events/view/edward-roye-politician-and-businessman  Ref: Enciclopedia de la herencia afroamericana . Susan Altman . Copyright 1997, Facts on File, Inc. Nueva York ISBN 0-8160-3289-0
http://www.aaregistry.org/historic_events/view/beverly-p-yates-liberian-icon Ref: Información Smithsonian PO Box 37012, SI Building, Room 153, MRC 010 Washington, DC desde 20.013 hasta 7012



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